Colchones de Latex

Los colchones de látex son aquellos que están hechos de látex. Parece una obviedad e, incluso, una simpleza. Sin embargo, si todo fuera tan sencillo un artículo como este no tendría sentido. A lo largo de los siguientes párrafos se analizarán las características fundamentales que hacen que un colchón de látex sea bueno o malo, sus principales ventajas y algunos consejos para convertirnos en unos auténticos expertos.

Características de los colchones de latex

La definición científica del látex es difícil de entender para cualquier persona que no sea un científico. Incluso es complicado saber de qué se trata leyendo en sitios como Wikipedia. Más o menos se trata de un jugo que se obtiene de distintas plantas, que convenientemente tratado se puede convertir en un material elástico, moldeable y con muchos usos. Una de esas posibilidades es la elaboración de colchones. Por supuesto, también existe el látex sintético, que se obtiene en laboratorios a partir de materias primas como el petróleo.

La calidad de los colchones de látex depende directamente de la proporción de materia natural que incluye. Si está hecho en su totalidad con látex natural, será un colchón de gran calidad, comodidad y aptitud para el descanso. Por otro lado, si está hecho mayormente de látex sintético será menos adecuado (incluso desde un punto de vista médico) para conciliar bien el sueño, y obviamente resulta en un colchón más barato.

Hay que tener cuidado en este aspecto, ya que muchos fabricantes utilizan denominaciones como “látex 100% o “látex natura” para referirse a variedades concretas de látex sintético, lo cual puede hacer que realicemos una compra errónea.

También es importante saber cuántas zonas de descanso independientes tiene el colchón que vamos a comprar. Los de alta gama cuentan con siete o incluso más áreas distintas, lo que es recomendable tanto para dormir en pareja (ya que los movimientos de una persona no afectarán a la otra) como para zonas del cuerpo como las lumbares o las cervicales.

Por último, otra característica que no debe pasar desapercibida en los colchones de látex es la densidad. Si es un colchón con poquita densidad puede ser demasiado mullido, con lo que nos hundiremos y tendremos problemas musculares. Al contrario, si la densidad es muy elevada será un colchón demasiado rígido, por lo que la sensación de confort será similar a dormir en el suelo.

Ventajas de contar con un colchón de latex

Los colchones de látex se adaptan al cuerpo con suma facilidad, de una manera natural y suave. Evidentemente depende de todos los factores que hemos descrito, pero en productos de gama media en adelante el descanso está asegurado.

Además, son colchones muy higiénicos. Con un mantenimiento mínimo (airearlo diariamente y darle la vuelta cada tres o cuatro meses) dormiremos en un colchón libre de ácaros, bacterias y cualquier otro foco de enfermedades.

Los colchones de látex suelen tener también una excelente duración. Una de sus ventajas principales es que, sin importar el peso o la presión que se le aplique, el colchón siempre vuelve a recuperar su forma original sin riesgo a deformarse. Por tanto, es un producto mucho más fiable a largo plazo (sobre todo en comparación con otras propuestas tradicionales).

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